Emanuel Pontet: «La moto me hizo fácil el cambio a la cachila»

El ex piloto de motociclismo, Emanuel Pontet, pasó por Speed Podcast donde contó acerca de los recuerdos que tiene de cuando corría en Motocross y Velocidad en Tierra, además de cómo se dio su paso a la categoría Limitada 31 de cachilas donde ya es bi-campeón de la misma en los dos primeros años que corrió.

Para escuchar la entrevista completa:

¿Seguís teniendo las motos con las que corrías?

Llegué a tener dos motos, una 450 y una 250, que fueron las últimas que tuve. Siempre traté de hacerlo lo mejor posible. En un momento, llegué a ir a toda carrera que había, regionales, motocross, velocidad en tierra, todo. Era como el entrenamiento para correr.

¿Cuántas veces entrenabas por semana?

Cuando lo hice más profesional, llegué a entrenar de tres a cuatro veces por semana, los días martes, jueves y sábado y a veces lunes, miércoles, viernes y domingo. Después, hacía bicicleta todos los días, salir a correr y gimnasio algún día por medio, pero no era tanto tampoco. Si llovía, iba a andar a la arena y en Motocross, siempre viajaba a Colonia Miguelete o a Cardona. En esa primera pista, fue donde yo aprendí a andar en Motocross.

Al tener una moto sola, era mucho desgaste de todo: cadena, transmisiones, las horas de los pistones, cubiertas, entre otras cosas. Para ir a correr, había que hacerla nueva pero ya llegaba cansada. Eso fue así, hasta que pudimos tener dos motos.

¿Por qué dejaste el Motocross y te dedicaste a la tierra en los últimos años?

Me había comprado un 350cc en la que tuve una caída en plena mesta de Miguelete y ahí fue cuando dejé el Motocross de lado y me dedique a la velocidad en tierra. Ésta última disciplina mencionada, me cansaba más que el MX, porque cuando vos le agarras el ritmo a descansar en los saltos es más llevadero. El VT te lleva más y sobre todo al ritmo que andaba al final en la VT1. Los regionales me servían para doblar ligero y no perder eso.

¿Qué significaba en esos momentos para vos ser de los pilotos más rápido del país?

Era un sueño porque cada deporte que hacemos lo tratamos hacer lo mejor posible. Lo que me quedó es la amistad que se generó y lo lindo que te inviten a correr en algún lado y no tengas que pagar nada. Era un logro estar en el tope, pero lo difícil era mantenerse, más cuando aparecían los jóvenes.

¿Cómo se dio el paso a las cachilas?

Mi viejo corría para el lado del Cupa Montevideo, salió dos veces campeón, tenemos una cachila guardada que es la de él y yo me crie yendo a las carreras de cachilas, pero a mi siempre me tiró la moto, a mi me gustan las motos. Justo, resurgió la categoría acá en Tarariras que ahora es un furor impresionante con 2.500 3.000 personas en un autódromo para una carrera, es algo fuera de serie. Fui a ver una carrera y dije: ´para estar mirando de afuera, voy a correr´. La moto me sirvió para todo, porque en la Velocidad en Tierra se va muy ligero. Entonces, es como que estaba en la mía, lo único que sentado.

¿Qué fue lo que más te costó en la adaptación o fue todo fácil?

Lo primero que dije fue: ´esto lo manejo, vos dame frenos´. Pero sin dudas, que la moto me ayudó mucho. El tema de los reflejos, los frenajes, ir mirando siempre adelante y no donde vas doblando. Eso ha hecho la diferencia, porque salir a correr en una categoría nueva para mi en cachilas y ganar dos campeonatos no es nada fácil.

¿Es más caro que correr en moto?

Si, sin dudas. Se gasta mucho dinero. Estos son todos seis cilindros como en Argentina con marcas como Chevrolet, Ford y Dodge. Caños de escape especiales, amortiguadores, árboles de leva, todo. Hay que estar continuamente viajando a Córdoba que es donde se consiguen los repuestos y todas las cosas y luego probar si funcionan o no. Yo te digo que con lo que se gasta tendría más de una moto de Fórmula con todo especial.

Para ver correr a Emanuel Pontet, el campeón actual de la Limitada 31, lo pueden hacer el fin de semana del 16 y 17 de noviembre en Tarariras donde definirá el tercer campeonato.

Deja un comentario